Edades

Tengo 16 y creo que me ama porque le gusta la música que le mando. Fue la primera en recorrerme como se recorren los amantes y su tacto casi imperceptible me quita el sueño cada noche. No me abraza cuando nos vamos a dormir pero sé que muy dentro me ama. Tan adentro que no [...]

círculos

el consuelo está en la exploración de tus cavidades me vuelvo arqueóloga / minera / exploradora excavo / recojo / reconstruyo trato de detener maremotos con mis muñecas celebro el constante descubrimiento de especies de aire y fuego cosas que suben pudo haber caído Troya en nombre de tus cuevas ni siquiera Verne se inventaría [...]

Negligencia

dejé que las pestañas me crecieran hasta las rodillas esperando que regresaras que recordaras dónde estaba la última vez que me viste navegando mis túneles con precisión nocturna como un felino en el bosque percibiendo lo inefable estas lágrimas son un grifo dañado una vez abierto no puede ser contenido ahora mi bata de baño [...]

entonces no soy nadie perdida entre vocerío y mentiras entre papeles  espejos  susurros trato de reconocer algún rasgo trato de escuchar el silencio los amores que he fingido las heridas que no he probado los antipsicóticos en mis venas no hay precio sin etiqueta alguna no hay valor en un kilo de mi carne no [...]

El año se fue volando, por Andrea Paola Hernández (Venezuela, 1995)

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Sofía BonatiSofía Bonati

Para Ama.

Su mente estaba en blanco. Todo se había revuelto en su cabeza, así que su cerebro decidió apagarse. Sólo podía conectar las neuronas que le ordenaban a sus piernas bajar las escaleras lo más rápido que pudiese. Cuando sólo faltaban un par de tramos para llegar a tierra firme, su cerebro apagado olvidó dejar una nota acerca de respirar. Se apoyó contra la pared pálida como su cara y logró encender su cabeza. Su primer pensamiento fue “no quiero verla así”.

Había salido del apartamento a fumarse un cigarro. No era la noche de Año Nuevo que esperaba. Fue a visitarla con la esperanza de la oportunidad deseada. Sus manos temblaban de sólo pensarla suya. La encontró calmada, cosa que consideraba un lujo, pero sin ganas de compartir su lánguida velada. Se sentó en las escaleras del edificio y sacó su encendedor.

A la segunda calada…

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