Todo el mundo cabe en un suspiro

con una voz que llama a la calma de suprimir llanto de saberse anhelo de construir pirámides

The Sleep of the Beloved.
Paul Schneggenburger.

A Rafael Ocando

si tan solo es tan tanto
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con una voz que llama a la calma de suprimir llanto de saberse anhelo de construir pirámides
la idea de unas palmas que se aferran a otra idea
todo el mundo cabe en un suspiro
todo mi mundo cabe en tu regazo
asciendo haciendo que mis pupilas se dilaten
sobre este temblor que ahora comparto
soy dos manos que eres
soy dos piernas que te son
soy un cuerpo que te llama
soy el jadeo solitario de un sueño en par
dices mi nombre cuando no hay nadie cerca
y yo te ruego entre gemidos
que no me sueltes
que no me sueltes
que no me sueltes
que eres mi suerte
que nunca olvides – te lo suplico –
que mi paz vive en tu pecho

Se hizo la luz

Photo by Moa Karlberg
(«Hundred Times The Difference», por Moa Kalberg).

ser mujer es ser máquina

escáner y fotocopiadora

dar a luz es necesario

bendición y sacrificio

 

sabrás que está embarazada

cuando tenga una panza cuadrada

de su vagina emane tinta

su vientre se parta en dos y saque palabras

su hijo está hecho de células / un retrato de vidas pasadas

la pelvis se

a

      b

  r

     e

tiene forma de corazón que se abre

emana ríos / lagos / mareas

lágrimas hechas de agua de vida

por las piernas le corre el alma

fragmento suyo que regala al mundo

que se nutre de otros espíritus

tan humano

natural

animal

 

la gente corre quiere ver al niño

es un cuerpo por eso lo leen

inhalando encima ni ella lo entiende

la condición de madre no trae diccionario

“como el mar”

(Autor desconocido).

como el mar

que de la luna depende

para mover

una a una

gotas negras

hasta el borde de la playa

besarle los pies a la arena

con delicada timidez

mientras espera una señal

del satélite

alrededor del cual no gira

que nunca toca

aunque se observen

aunque su luz se doble

en su manto de

espera gloriosa

una seña que permita

noche tras noche

el movimiento que

controla

y la complace

displicente  aferrado

a la frialdad

de su roca

que no es estrella

pero del agua

es ama y señora